
En ocasiones, las ciudades pequeñas demuestran tener corazón grande. Se lo prestan las personas que en ellas nacen o quienes habiendo nacido en otro lugar se entregan a su destino cuando conviven con sus gentes por largo o corto tiempo. Los años veinte del pasado siglo fueron un tiempo privilegiado en la ciudad del Acueducto […]
Fuente: INTECCA Comunicación.