
En la Antigüedad, la praxis de la construcción exigía que el programa constructivo, elaborado por el arquitecto, fuera recibido y «materializado» por el jefe de obra y por los talleres y los obreros que trabajaban para él. El procedimiento operativo se basaba en una transposición a la realidad de los datos volumétricos y espaciales correctamente […]
Fuente: INTECCA Comunicación.