La tradición cultural romana, íntimamente vinculada a los mores (costumbres ancestrales) y a los sacra privata (legado de la religión doméstica) exigía al ciudadano una morada fija y propia o en posesión, aunque fuese pequeña. Más allá de las cabañas primitivas que proporcionaban refugio (casae y tuguria) y de la proliferación posterior de las insulae masivamente habitadas, la vivienda privada más reconocible en […]

Fuente: INTECCA Comunicación.